Luego de un juicio superficial, Montiel fue condenado y sentenciado a un término de seis a ocho meses en prisión. Cabrera fue condenado y recibió una sentencia similar. Mientras que estuvo en prisión. Montiel fue obligado a pasar más de un año confinado en un pequeño cubículo de ducha.

La Ayuda Internacional Lleva a la Liberación

Las noticias sobre el activismo de Montiel, la tortura resultante, y su status como prisionero de conciencia se habían diseminado por toda la comunidad internacional. Montiel recibió varios premios ambientales internacionales prestigiosos, los que incluyen al Premio Ambiental Goldman, considerado el “Premio Nóbel” por activismo ambiental, y el Premio Chico Mendes del Club Sierra.

La Sra. Ethel Kennedy, viuda del fallecido Senador Robert F. Kennedy, hizo entrega del Premio Goldman a Montiel en su celda de la cárcel en México. Luego, el 19 de octubre de 2001, llegaron las horrendas  noticias de que Digna Ochoa, una reconcomida abogada mexicana en 177_dic Rodolfo Montielmateria de derechos humanos había representado a Montiel y a Cabrera, aparentemente había sido asesinada en represalia por su defensa de víctimas de abusos a los derechos humanos. El Premio Ambiental Goldman publicó una página completa en el New York Times pidiendo la liberación de Montiel y  Cabrera.

Una semana después, el Presidente mexicano Vicente Fox emitió una orden que liberó a Montiel y a Cabrera de la prisión. Como condición para la orden del Presidente Fox, se dijo a Montiel que él y su familia debían abandonar el Estado de Guerrero para siempre.

En Búsqueda de una Nueva Vida en México

Luego de su liberación, Rodolfo Montiel y su familia se relocalizaron a otro Estado en  México. Sin embargo, durante los siguientes años, los problemas de Montiel estaban lejos de acabar.

Montiel era perseguido todos los días por una persona en un vehículo sin marcas. La policía local empezó a acosar a Montiel y a su familia de manera rutinaria entrando sin autorización a su propiedad. En una ocasión en la que él viajó por motivos de trabajo a un pueblo vecino, ocho vehículos militares aparecieron y parquearon justo al lado de su camión durante todo el tiempo que él permaneció en el pueblo. Montiel verdaderamente empezó a temer por su seguridad, y decidió que debía salir de México antes de que las cosas empeoraran.

Estimados amigos, no debemos intercambiar el futuro de nuestros hijos por unas cuantas monedas. Unámonos, mano en mano con este mundo nuevo que es para todos nosotros. Con valentía, buena suerte, y fe se puede lograr cualquier cosa.

- Rodolfo Montiel, en una carta desde la prisión de Iguala

PDF Montiel ArticlePáguina del New York Times pidiendo la libertad de Rodolfo Montiel
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