Daños a la Salud

Residuos Mineros de Suecia Envenenan a Chilenos

Boliden envía sus residuos de arsénico a Chile

En 1983, la gigante minera Boliden decidió disponer de las 20.000 toneladas de residuos de fundición contaminados con plomo y arsénico que había acumulado a lo largo de los años en su planta de Ronnskar, uno de los sitios más fuertemente contaminados de Suecia. Boliden exploró varias opciones para disponer de sus residuos, incluso la construcción en Suecia de un contenedor revestido, que fue la solución recomendada por la Agencia de Protección Ambiental sueca. En vez, Boliden eligió enviar los residuos por barco a Arica, Chile, donde se suponía que iban a ser sometidos a mayor “procesamiento” por la compañía chilena PROMEL.

En ese tiempo, era bien sabido que la ley cambiaría pronto y prohibiría que Boliden enviase dichos residuos a un país en vías de desarrollo. De hecho, la ley sueca fue cambiada en 1985 y se promulgó poco después la Convención de Basilea sobre el Control de los Movimientos Transfronterizos de Desechos Peligrosos y su Eliminación, prohibiendo este tipo preciso de conducta.

Una ciudad es envenenada

Luego de intentos breves y sin éxito de procesar los residuos, PROMEL dejó los residuos asentados sin cubrir en el borde de la ciudad, dentro de una milla del puerto. Los niños corretearon en este parque infantil tóxico por años. Y el polvo de plomo y arsénico también voló hacia el área circundante. De 1989 a 1996, sin darse cuenta que los residuos eran tóxicos, la ciudad de Arica construyó urbanizaciones a yardas de los residuos. La gente de esas casas se enfermó.

En 1998, luego del clamor público por el daño que estaba siendo causado por los residuos, una enorme pila fue trasladada en camión a una ubicación un poco más alejada de las áreas habitadas. En 2009, un estudio del gobierno concluyó que el área circundante al sitio de disposición original aún estaba contaminada, y la gente que allí vivía tuvo que ser relocalizada. En 2013, el gobierno finalmente comenzó a derribar las casas y relocalizar a los propietarios.

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Las verdaderas víctimas: los niños

El arsénico y el plomo representan problemas especiales para las mujeres durante su edad reproductiva. Durante el embarazo, las mujeres pueden traspasar estos tóxicos a sus fetos. Los fetos en desarrollo y los niños son particularmente vulnerables a los efectos neurotóxicos del arsénico y del plomo. Cientos de casos de envenenamiento han sido identificados en Arica a lo largo de los años, los que incluyen a las víctimas más recientes, los niños nacidos años después de que se llevaron los tóxicos a Arica.

En respuesta a una visita a Suecia en 2003 por el alcalde de Arica, Boliden ofreció trabajar en una solución al problema, siempre y cuando la compañía fuera pagada por su trabajo, incluyendo el costo de viajes por avión a Arica en clase ejecutiva. No es de sorprender que la oferta fuera rechazada.

Las víctimas demandan a Boliden

EDLC y abogados en Suecia y Chile investigaron y elaboraron el caso por tres años, lo que incluyó un viaje a Arica antes de acudir a Boliden para instar nuevamente a la compañía a que compensara a las víctimas. Cuando Boliden declinó, los abogados entablaron una demanda en Suecia en septiembre de 2013. Los abogados representan a más de ochocientas víctimas, muchas de las cuales son niños.

El caso ha recibido una atención enorme de los medios en Suecia e internacionalmente. El banco más grande de Suecia, que también es uno de los mayores accionistas de Boliden, emplazó de inmediato y públicamente a Boliden a que compense a las víctimas, citando la obligación moral de la compañía de reparar los daños que había creado. Boliden se negó nuevamente e inició su defensa para el juicio. Las víctimas esperan que la fecha del juicio se fije para 2016. Este es el caso de responsabilidad corporativa transnacional más grande entablado en una corte Europea fuera de Inglaterra y el primero entablado en Escandinavia.

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